Autor: Juan Carlos Rivero Cintra
Entendiendo como cultura Latinoamericana todo el proceso de hibridación, que se cuece desde entonces, con todos los condimentos llegados a diestra y siniestra al crisol latinoamericano, antes y después de los españoles.
El Carnaval debe entenderse como el momento de mayor ebullición, del todo con todos y para todos, donde la identidad se pierde y se adopta la unida posible, (la del todo). Es aquí donde desaparecen las diferencias, de los sudores, sabores, olores, colores y sonidos. Los credos, las diferencias, los miedos van perdiendo su especificidad a medida que aumenta el calor para convertirse en una sola salsa, sopa, potaje, ajiaco, sancocho…en fin la Cultura.
El proceso de la cocción no debemos entenderlo solamente como una armónica fusión, existen además de estos ciertos condimentos que le agregan algún que otro sabor amargo, acido o picante a la sazón, pero que con la inclusión de los otros nuevos condimentos no llegan a hacer mas que motivos pasajeros, por esto, como mismo se ríe se llora, se vive y se muere, se encuentra y se olvida, se gana y se pierde, manteniendo el pícaro compás, irónico y burlesco de todos aquellos que llegaron y los que seguirán llegando.
Esta serie de grabados en madera titulada Narraciones del eterno Carnaval pretende narrar, (como lo hicieron los primeros ilustradores europeos que llegaron a estas tierras), esas mismas historias pero desde la metáfora contemporánea del eterno Carnaval.





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